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Qué ciudades visitar en Dinamarca




Hace poco más de un mes, decidí pasar unos días en Dinamarca. Y bueno, los días se convirtieron en semanas, las semanas sumaron mes y piquito, así que es el momento de seguir camino. Pero no sin antes contarte algunos lugares, no tan típicos, de este país que aunque parece tan chiquito, siempre queda mucho por recorrer.



Aarhus

Por esas casualidades del destino, terminé en Aarhus, una ciudad divina que nunca había escuchado nombrar. La idea era parar cerca de Copenhague, pero me aceptaron en un hostel para hacer Workaway acá, así que tuve que postergar mis ganas de ver a la sirenita. ¡Lo mejor que me pudo pasar! Terminé encantada con esta ciudad, llena de vida, mar y verde. Ni hablar de la gente copadísima que conocí. Tengo pendiente escribir un post low cost de Aarhus, así que intentaré hacerlo antes que termine el mes, pero mientras si estás buscando data para ahorrar, podés leerte el post Viajes Low Cost: lo que todo viajero debería saber

Si bien es un ciudad chiquita hay muchas cosas para ver. Si sos como yo que te encanta estar al aire libre, no podés perderte las playas, el jardín botánico, Riis skov, caminar por las tantas peatonales, y el Marselisborg Deer Park.


Silkeborg



Silkeborg es de esos lugares divinos que nunca te imaginaste que ibas a terminar ahí. Simplemente me encantó. No tiene nada y tiene un montón. Además del típico centro histórico con las iglesias, peatonales, negocios regionales, Tiene arte por doquier: murales, grafitis súper copados, y esculturas talladas en madera de todo tipo de tamaños.


Lo mejor, es que está rodeado de mucho verde...y bosques ¡con lo que me gusta perderme en los bosques! Esta vez me perdí en el Lysbro skov, y lo mejor es que siempre terminaba en el mismo lugar: una mini playita, a la orilla del lago, y con mi mate. También se puede visitar el Vesterskov, que es otro bosquecito con varios circuitos (ideal para hacer en bici). Y pegadito este bosque, y sobre la orilla del Río Remstrup se encuentran varias esculturas altísimas de sirenas realizadas, supuestamente, de árboles que estaban por caerse. Lo dejo a tu criterio diría la Jelinek.


Esbjerg

Esbjerg fue de esos lugares que ningún danés me recomendó. Cada vez que preguntaba, me decían que no había nada para hacer, que no valía la pena hacer tantos kilómetros para ir. Pero con que tenga playa, para mí, ya es motivo suficiente. Además, quería quedarme con otra postal del Mar del Norte que no sea la de Mary Poppins que viví en Blankenberge, Bélgica (aunque debo que confesar que no cambió mucho la cosa).

En fin, Esbjerg tiene una peatonal central con varios negocios, también las típicas iglesias y monumentos, el ayuntamiento, la antigua cárcel, pero hubo dos cosas que me encantaron. Una, fueron los Mennesket ved havet, que son 4 estatuas recontra blanco ala de 9 metros de altura, de unos hombres mirando hacia el mar. Aunque en fotos parecen que son todos iguales, hay diferencias entre cada uno que se ven a simple vista, como la cantidad de dedos, o la inclinación. No sé a ustedes, pero a mi ver algo tan gigante me impactó un montón. Y el otro fue el Vognsbølparken, una reserva con diferentes aves y mucho verde digno de matear a lo loco.



Ribe

Ribe, con su pasado vikingo, fue uno de los primeros pueblos daneses.

Es divino perderse entre sus callecitas empedradas salidas de cuento medieval. Veredas finitas, la catedral con estatuas alrededor, tumbas que descubrieron hace algunos años de casualidad, hasta casas de muy pocos metros cuadrados. De a momentos me recordaba a Brujas, pero con banderas danesas por todos lados.

Vale la pena darse una vueltita por el Riberhus Slotsbankke, por los jardines del Museo de arte, y sentarte a tomar unos mates por los senderos que rodean al río Ribe



Copenhague


La capital danesa, claramente no puede quedar afuera. Es muy difícil intentar describirla en pocas palabras, porque es una mezcla tan copada...clásica, moderna, diversa, única. Simplemente, tenés que vivirla.



Un plus: Ciudad libre de Christiania


Dentro de Copenhague hay un barrio autogobernado, que tiene unas reglas un poquito diferentes al resto de la ciudad. Un estilo de vida totalmente alternativo, que se lo ve con mucho prejuicio, pero que hay mucho más allá de lo que se ve a simple vista.







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