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Lo que nadie te dice de viajar sola

Actualizado: 13 de dic de 2019

Una vez que pasás el período de las dudas, los sermones de tus conocidos, y la incertidumbre del no saber qué va a pasar, lográs intentás relajarte y comenzar a planificar tu viaje. Si bien soy una persona bastante organizada, en general suelo ser dejar todo más al azar.

Antes de ir a algún lugar, suelo hacer una mini investigación de cómo moverme en el lugar, qué atracciones imperdibles hay, cuál es la mejor zona para hospedarme, etc etc. Pero muchas veces las cosas no salen cómo las planeaste. Afortunadamente, mi profesión me dio esta visión de flexibilidad y no angustiarme cuando las cosas no salen como lo había planeado...porque aunque tengas todo planificado de antemano, muy probablemente no salga a la perfección. Pero bueno, el post de experiencias bizarras viajando sola, lo voy a dejar para más adelante.


Quizás algunas te las imaginabas, o quizás no, pero estas son las cosas que nadie te dice de viajar sola:



#1 Los planes no salen tal como lo habías imaginado

Ya sea porque el hospedaje no es igualito a las fotos de la web, perdiste un vuelo, el tour que pensabas hacer no está disponible, etc etc, de repente te encontrás en un problema, que ya tenías resuelto de antemano. Afortunadamente. Siempre, pero siempre, en ese nudo que se te armó, termina resultando algo bueno....el tema está en tomarse las cosas con tranquilidad y no ahogarse en un vaso de agua.

En mi primer viaje sola había ido a San Luis porque moría de ganas de conocer Sierra de las Quijadas. De hecho, fue algo que había planeado en un viaje anterior, pero no se terminó dando. Así que era como obligatorio visitar ese lugar...de hecho elegí irme a esa provincia, sólo para ir ahí. Es más, pegate una mirada al post Desconectandome de la civilización: Sierra de las Quijadas y vas a entender el porqué de mi fascinación.

Recién llegadita, dejé la mochila y me fui a recorrer todas las agencias de viajes habidas y por haber en búsqueda del famoso tour. Y bueno, resultó que ninguna lo estaba haciendo ya que era pleno enero y en el parque había una temperatura de más de 40°C. Plan frustrado número 1. No lo podía creer, hasta había averiguado de antemano todas las agencias que hacían el tour y todas en su web, decían que lo hacían, incluso siendo enero, pero cuando llegué la realidad fue otra. Y este es el momento que te digo que tenés que tomarte las cosas con tranquilidad porque casi todo en esta vida, tiene solución.

Estaba volviendo al hotel y me cruzo con una pareja que estuvo haciendo el mismo recorrido que yo por todas las agencias para ir a conocer Sierra de las Quijadas. De hecho, las causalidades de la vida, hasta estabamos hospedados en el mismo lugar. Así que, gracias a que ninguna agencia nos llevara, pudimos hacer el viaje por nuestra cuenta y realizar circuitos que no tenía planeado hacer...y la verdad fue lo mejor que pudo haber pasado. Y de paso, te das cuenta el #2


#2 Nunca estás sola

No importa si te hospedás en hostel, hotel, departamento, carpa o lo que sea, siempre uno conoce gente en el camino. Estaba en Uruguay, a punto de abordar un avión cuando nos avisan que el vuelo se cancelaba. En esas idas y vueltas de conversaciones esporádicas que entablas en relación a lo que está pasando, conocí una chica que también viajaba sola. No sólo que nos la pasamos charlando por las próximas 5 horas que estuvimos en el mostrador de la aerolínea mientras nos reubicaban en otro vuelo, sino que también estuvimos con toda su familia que la había ido a despedir al aeropuerto. Así que pasé de estar sola en un país que no era el mío, con una situación totalmente imprevisible, a estar conociendo a toda una familia que me acompañó durante toda esa tarde/ noche. Esto de conocer gente en el camino, te lleva al #3.


#3 Haces planes con otros viajeros

Inevitablemente, la gente que tiene la misma energía se atrae. Y te encontrás con mucha gente que podés estar durante horas charlando o haciendo planes como si los conocieras de siempre. Cuando me fui a Aruba conocí a unas chicas geniales que estaban hospedándose en el mismo hostel que yo. Y si bien, yo tenía bastante organizadas las cosas que quería hacer, uno puede salirse de sus planes y compartir experiencias con otros que terminan siendo súper enriquecedoras.

El tema es, nuevamente, ser flexible. Que vayas sola no significa que tengas que hacer todo sola...date la posibilidad de conocer gente y hacer planes con ellos. Nosotras terminamos alquilando un auto para recorrer todo un parque nacional, yendo a playas juntas, recorriendo locales del centro y hasta fuimos al carnaval a ver el desfile de las carrozas.




#4 Vas a experimentar una libertad inigualable

Y esto creo es lo que te hace despertar el gen viajero. El viajar sola te permite decidir qué hacer, y qué no hacer...porque vos lo decidiste así. Fin. Se hace todo lo que vos querés, y no se hace nada de lo que no te gusta. A todos nos gusta viajar con un otro, pero siempre uno termina haciendo algo que no le copa tanto, y ahí es cuando tu libertad se ve limitada.

Playear hasta cuando nadie va a la playa

En mi caso, la playa es algo que adoro con todo mi ser. Podría estar todo el día en la playa, literal. Y me pierdo mirando al mar... ahora que lo pienso, quizás es un poco aburrido para el otro. En fin, siempre que viajé acompañada, solía ir a la mañana después de desayunar, y al mediodía volvía al hotel, y a la tardecita cuando no pegaba el sol, volvía a la playa.

No podía hacer lo que amaba, de la manera que me hacía feliz porque el otro no me dejaba...y aunque tranquilamente podría decir "andá vos al hotel que yo me quedo", tampoco tenía ganas de meterme en una discusión en plenas vacaciones. Así que cuando viajo sola, siento esa libertad de hacer las cosas a mi antojo, de ir a las 8 am a la playa y volver a las 8pm, y tomarme mil termos de mate, sin tener que consensuar con nadie a qué hora volver.


#5 Vas a crecer (y mucho)

No importa cuánto estés sola en donde vivís, cuando viajas la experiencia es totalmente distinta. Se te presentan muchas situaciones en donde tenés que decidir, resolver, ejecutar, y para todo estás sola. Indudablemente empieza a aumentar la confianza en vos misma a pasos agigantados. Descubrís que te podés sentir muy a gusto con tu soledad, y te das el tiempo de hacer todas aquellas cosas, que andá a saber por qué absurdo motivo, una siempre postpone. De hecho, empezás a cuestionarte cómo llegaste hasta ese momento postponiendote tanto y decidís que no más...no más dejar para después lo que te hace feliz.

Te empoderás enormemente y te das cuenta que #6

Te dejás de postponer...y te leés ese libro pendiente que nunca encontraste el tiempo para terminarlo

#6 Volvés siendo otra persona

Ya de por sí, el viajar te abre la mente al enfrentarte con otras culturas, otra manera de ver la vida...imaginate si encima vivís todo este proceso sola. Te encontrás con situaciones nuevas, diferentes, que hasta incluso pueden ser extrañas...y descubrís que podés transitarlas lo más bien, sin necesitar de nadie. Lo hiciste sola...qué bien! Imaginate todas las situaciones que ahora podés atravesar sin la ayuda de nadie


#7 Despertás tu gen supersociable

A la legua, se nota la gente que ya viajó sola y la que no. No es que una se ponga a charlar con cualquier extraño, ni mucho menos, pero es muy probable que precises de alguien en algún momento...ya sea para pedir información de algún lugar, pedirle a alguien que te saque una foto (si si, porque ya las cuatrocientas selfies que te sacaste te aburrieron), o para contar simplemente cómo estuvo tu día. A pesar de estar en la tercera década de mi vida, tengo cara de quinceañera, y me pasa mucho cuando viajo sola, que la gente mayor suele interesarse en que si estás bien, cocinarte algo, acercarte con el auto a algún lugar. Y bueno, así uno empieza por charlar un poquito a terminar tomandote unas cervezas y filosofando de la vida. Se despertó...ahora no hay vuelta atrás.

Viajando sola en Düsseldorf, Alemania

Si todavía tenés dudas de irte sola, podes leerte el post El día que decidí empezar a viajar sola. En una de esas te pasa como a mí, que se volvió una casi adicción esto de viajar con una misma. ¿Habrá vuelta atrás? Creo que no...a fines del 2018 renuncié a mis trabajos para irme a recorrer el mundo sin fecha de vuelta


¡Animate vos también!




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